
Edición: Juan G. Sánchez Martínez, Sophie M. Lavoie y Felipe Q. Quintanilla
Publicación: Siwar Mayu y Red Ambiental Indígena
Descarga gratuita: Enlace
Me gustaría compartir como una pequeña gota mi comentario al libro Visiones indígenas de agua (2026). Cuando recibí el libro en Japón, pude ver que se trata de un libro bello, hecho con cariño y con visión profunda en diálogo con el agua que a todos nos conecta y circula. Esta antología es también un fruto del trabajo colectivo de varios años de diálogo y escucha de la poesía con el corazón indígena. Conocí dicho trabajo a partir del libro Mensaje indígena del agua (2014) que me introdujo mi amigo poeta Juan G. Sánchez Martínez, un mensajero, poeta y creador de espacios. Esta segunda antología se concibe a sí misma como "una antología de historias, cantos y protocolos para una ética del agua" y, combinando el lenguaje poético, el ensayo, el canto, el arte visual y digital, nos trae una reflexión grupal, transoceánica, transindígena y multilingüe de la presencia y vida del agua, atl, mizu, yaku; hay tantos nombres para referir al agua y todos ellos están conectados con una memoria ancestral de que la humanidad ha sido creada entre las aguas y es parte del agua. El agua humilde y poderosa es la que estira el barro y la masa para formar el mundo y al ser que la habita; estamos disueltos en el agua. Esta disolución fundamental del ser es un llamado a conocer el agua con el corazón. Quizá por ello aquí se reúnen poemas con registros desde el amor a la desolación, como la "Canción de celebración por Oceanía" de Craig Santo Pérez, enérgico canto con forma de archipiélago, o el "Peregrinas del Tsunami" de Khairani Barokka que recuerda que el agua también trae la devastación de lo que damos por seguro, tan solo por mencionar algunos.
Yendo y viniendo por el Pacífico recuerdo que recientemente he escuchado que en un santuario de Chiba, Japón, se conserva una historia de que los habitantes antiguos de esa región surgieron del mar; la misma historia que he escuchado de mi hermano yaqui Fabricio Cajeme; recuerdo que Abadio Green en alguna entrevista nos recuerda que incluso el Génesis bíblico reconoce nuestro origen acuático; recuerdo un poema de Tetsuo Nagasawa que habla del agua enlazándonos. Nuestra sangre nos recuerda que circulamos en el mismo ciclo que las aguas de la Tierra y del cosmos, que somos parte del flujo de las aguas del Hatun Mayu. El agua subterránea, el agua que baja de los montes, el agua que llueve, el agua quieta del pantano o el charco de agua, el tsunami, la cascada, la nube, el agua que circula entre las galaxias y también el agua contaminada, todas forman parte de un mismo ciclo pleno de vida y alma que nos habla al corazón y llama a vivir con sabiduría. El primer poema que escribí, era del agua y de mi madre. Así que aquí comparto el libro invitándolos a descargarlo y expreso mi agradecimiento al equipo editorial y a Juan G. Sánchez Martínez, autor del libro Uranio, otro poemario diálogo, publicado por Cactus del Viento.
Yaxkin Melchy Ramos-Yupari
Primavera de 2026, Japón.
Para más información de este proyecto
https://indigenous-message.org/es/antologias-del-agua/


Invocación por el agua
por Wiñay Mallki
Padre creador de todo lo viviente
haz que la vida siga brotando del fondo
de la tierra, que la gota sembrada haga la
fuente, y que en cada lugar las manos recojan el agua
como un cántaro tejido en cristalinos hilos
del tiempo, haz que a los labios de lo humano
llegue por siempre el espíritu
del agua y que ella siga su
viaje entre los cuerpos como
esencia purificadora del alma.
Padre creador, no permitas que el agua falte
a las flores ni en los lugares más desiertos;
marchitarse por sed es cosa triste,
no nos quites las estrellas viajeras, las gotas
inquietas, que son cuerpo, sangre y
misterio,
¡Oh, padre creador!
Permite que el sol beba el rocío
del amanecer y que la luna bese
la fuente en la noches de amor y luna llena,
que el insecto se sacie, que la hormiga
pueda lamer la hoja del árbol sin que le
sea prohibido,
que la rana siga cantando al caer la
noche lluviosa, que mil cantos al agua
sean fuerza de lo humano invocando,
saludando la propia existencia.
Ayau hiau parayquicta cachamuy queu, queu, queu,
mama, Ayaya runay rurak unuyquicta cachamuy;
wakayllicuni.
Wakay llikuy yakuk
Wiñay Mallki
Apu teksi
cayqan ima kawsay katiy mukmuy ukupachamanta
ima sut’uy tarpuy cay pukyupay
imari cuchumanta makikuna pallay yakupay
imari qan catiy ñan ukhu kurkuna
hina llumpay nunamanta.
apu teksi mana saquillay ima yakupay pisichiy sisaykuna
aana cuchukuna aqu punun
ch’ usurapuy ch’ aqiyk cay llakimana
mana qichuy koyllurkuna puriy sut’ upay llakilachiy
ima cay kurku yahuar nunari
¡ayau apu teksi!
sakillai ima intipay ukyay chhulla
pakariymanta imari killapay much’ ay pukyu
tutakuna munaymanta purakilla
ima isankupay ukyay ima sisipay llaqway
mallki raphimanta mana chinkachiy
ima ch’ iqlla Taki qatiy urmay tamiatuta
ima waranka takikuna yakuta cay kallpa runamanta
waqyay napaykuy kawsaytapay
Ayau hiau parayquicta cachamuy queu, queu, queu,
mama, Ayaya runay rurak unuyquicta cachamuy;
wakayllicuni.

Agua en una hoja de loto (Ueno, Tokio, un día de verano de 2020)

