El libro poético Donde se crean las flores. La senda del T’aichi chuan de los Viveros del terapeuta, bailador, maestro y poeta David Parra Maldonado es una recopilación de textos breves, entre el aforismo y la poesía, conectados con la práctica del T’aichi chuan. El poeta Yaxkin Melchy preparó una selección, presentación y caligrafía japonesa para este libro.
Recibí estos poemas y pensamientos antes de mi partida a Japón, durante varios sábados en lo que aprendí los movimientos del t’aichi del corazón con el grupo de los Viveros de Coyoacán. Su autor es David Parra, conocido como “El Delfín”, un inclasificable bailador, maestro, terapeuta y poeta que me enseñó a bailar la poesía del mundo del t’ai chi chuan. Algunos días, “El Delfín” llevó y compartió la lectura de estos poemas y pensamientos con el variopinto grupo que se reune a realizar este baile grupal con el cielo y la tierra. Estos poemas son uno con los árboles, la naturaleza y la vida de los Viveros de Coyoacán. También incluyo en esta edición un par de poemas de mi correspondencia con David, caligrafías propias y el dibujo de portada de Federico Garza Castañeda, de su libro Los Viveros de Coyoacán de 2016. David Parra es a mis ojos un creador de caminos del t’aichi, un danzante y un poeta del t’aichi del corazón.
Yaxkin Melchy (翠陽 Sol verde). Verano de 2022, Tsukuba, Japón.
Contenido del libro:
Selección de textos de David Parra escritos entre el 22 de marzo de 2018 al 23 de noviembre de 2022.
«A propósito del T’aichi de David Parra y la comunidad de los Viveros de Coyoacán» por Yaxkin Melchy.
Imagen portada: cortesía de David Federico Garza. Caligrafías de Yaxkin Melchy (翠陽 Sol verde).
Agradecimientos especiales: Comunidad del T’aichi chuan de los Viveros de la Ciudad de México (Coyoacán), Nicole Delgado y a Maricarmen.
Selección
16 de febrero, 2019. Sábado T’aichi
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La cordura del loco es algo que el cuerdo es incapaz de comprender…
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¿Es la locura una enfermedad o es tan sólo un paso previo al despertar?
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“La vida es sueño” … no, tu concepción de lo que es la vida es el sueño…
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Los dormidos dicen que la muerte es el sueño eterno…
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La eternidad jamás tiene prisa.
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En la eternidad no existe un antes ni un después….
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Siempre que buscas, lo haces desde el lugar equivocado… Buscar es el peor lugar para encontrar.
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Nos esforzamos por ganar dinero para sobrevivir y lo que realmente hacemos es cambiar la visión de la vida por baratijas…
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Sobrevivir, en última instancia, es aceptar que vivimos de sobras.
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Nadie puede, jamás, proporcionarme un cheque de vida.
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El deseo es una señal de vida, pero no es la vida…
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Los deseos son estrellas de luz en tu noche obscura… ¡No las apagues!
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La luz y la obscuridad se suceden simplemente porque son lo mismo.
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Esa fotografía muestra lo que fuiste, sin embargo, continúa evocando lo que eres.
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Estás jugando a esconderte de ti mismo en tu sueño… el tigre que buscas eres tú, tú: el soñador… ¡abraza a tu tigre!
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Los sueños no son serios… ¡la vida tampoco lo es!
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Buscar la seriedad en el sueño es jugar a apuñalarte… un absurdo.
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Te escondes del amor pero el amor jamás te pierde de vista…
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No pretendas encontrar los ojos del corazón porque perderás la visión en el intento… a fin de cuentas, la visión no es “algo” que pueda perderse… no es un “algo”.
9 de noviembre, 2019
A Maui
El aroma del amor está en tu aroma… delicioso perfume el de tu recuerdo… el aroma del amor eleva palabras que viajan con las nubes hacia un océano desconocido…
Escribir como una práctica de amor… un ejercicio de vida… que mis palabras tengan las alas de mis sueños… que mis palabras despierten sonrisas puras en quien las lea o escuche y que incendien de amor el sueño obscuro del mundo. Que bendigan como si fuesen un vuelo las muertes de mis amados… ¡oh, si!… ¡Benditos sean!
Libro digital: Descarga por tiempo limitado En Google Play
Sobre el libro
El libro poético Antropoceno. Poema para una nueva época del poeta sueco Jonas Gren es la primera traducción al español directamente hecha del sueco (Antropocen. Dikt för en ny epok). Para esta edición su traductora Azucena Castro ha preparado una introducción y glosario.
“Antropocen de Jonas Gren y la traducción de Azucena Castro ejemplifican juntos la ecopoética. El poema de Gren explora maravillosamente las dimensiones atmosféricas y geológicas del Antropoceno, implicando a todos los cuerpos y formas de vida en esta época tóxica. La traducción de Castro se sitúa en las zonas extractivas de esta época, adoptando brillantemente la disonancia como estrategia ecopoética de traducción. El diálogo entre estas dos voces fragmenta el Antropoceno en Capitaloceno y ofrece alternativas poéticas a las nociones universalizadoras y perjudiciales de la naturaleza, humana y no humana.”
Nuno Marquez, Environmental Humanities Lab, Royal Institute of Technology, Suecia, autor de Atmospheric and Geological Entanglements: North American Ecopoetry and the Anthropocene
“El extenso poema de Jonas Gren, Antropoceno. Poema para una nueva época, se coloca como el heredero antrópico de Howl de Allen Ginsberg. En la cuidada traducción de Azucena Castro, atenta y sensible a los matices y ritmos del lenguaje, el aullido desgarrador de Gren denuncia un mundo que se consume a sí mismo sin dejar a la vez de documentar el impulso de resistencia de la vida. Inextricable de nuestro entorno animal e industrial es nuestro ser al igual que nuestra culpabilidad apocalíptica al ‛Perseguir la historia profunda / y encontrarla dentro de uno mismo.’ Una vida humana, ‛Dentro de un estrato de años / Indescifrable / en el cajón de las épocas’ y la voz de Gren que nos urge, ‛No preguntes para qué vives / Pregunta de qué vives.”
Cintia Santana, Stanford University, Estados Unidos, autora de The Disordered Alphabet
“Antropoceno. Poema para una nueva época es un poema geológico y atmosférico que hurga en los sedimentos de la tierra, los saberes de la biología y el clima, pero también en el lenguaje y los discursos como capas óseas y sedimentos en busca de pistas y rastros que den cuenta de la época que los científicos llaman Antropoceno. Este poema tiene resonancias con alguna línea de la poesía latinoamericana que aborda los imaginarios planetarios del tiempo profundo y la confluencia de la historia humana y la geológica. Sin embargo, así como hay muchos Antropocenos dependiendo de las historias particulares de las regiones, también los Antropocenos se nombran y dan forma de diversas maneras en las diversas lenguas, las historias literarias, los recursos retóricos con los que se ha aprehendido la naturaleza en la historia de los géneros. Si versificado en sueco o en español, el Antropoceno suena diferente, a pesar de que la violencia sobre el planeta y las formas de vida que la habitan tengan al sistema de acumulación y producción capitalista como causa común.”
Azucena Castro
Contenido del libro:
«Nota introductoria: Traducir la poesía geológica de los Antropocenos» por Azucena Castro.
«Notas sobre la traducción».
«Canto 1 El humano en la época del ser humano».
«Canto 2 Credo»
«Canto 3 Criaturas de la oscuridad»
«Canto 4 Tiempo Profundo»
«Canto 5 Antes de que arda el polvo»
«Canto 6 Mañana de cuervos»
«Canto 7 Necroceno»
Glosario
Fotografía de portada: cortesía de Silvia Noronha
Agradecimientos especiales: Kulturrådet (beca para mentoría de traducción) y 10TAL /20TAL (derechos cedidos para la traducción)
Canto 2 Credo (selección)
Las piñas Creo en las piñas Cuando un amigo colapsa el corazón se para y es lunes yacen ahí en el asfalto como si creyeran
No un gran lugar en la tierra
La Tierra Gran lugar
en mí
Las ballenas Creo en las ballenas En los bancos de crustáceos La cadena entre el fondo de la fosa marina y las columnas de materia fecal de las ballenas Transfusión de nutrientes La fertilización mortífera de los bancos de peces
Creo en el ranúnculo glaciar y los ríos de primavera El sol de mayo y los testigos junto a la corriente del agua En las periodicidades y los cánticos a la luna Los jabalíes horas antes de la luz
Creo en la polilla entre la grava en la cima de la montaña donde el oso pardo escarba de hambre La reserva de grasa La hibernación
Creo en entrar en la mañana cuando el pie se vuelve barro En el retazo en los humanos El tercer lado de la arena del desierto
La cría de la grulla en la mano Las piernas más delgadas que uñas
Creo en la violencia lenta
Cuando muerdo los cuernos de un alce emerge como un imperio colonial Muy lejano en el espacio Más lejano en el tiempo
Las consecuencias
Cuando me aferro a mi amada emerge como un legado más lejano en el descorazonamiento
Soy El perezoso demoledor de puentes El asesino por envenenamiento de la acumulación
Planto una catástrofe entre las hileras de geranios
Cultivo una manera que pondrá la tierra bajo cenizas
Es una bonanza de camarones obsesiva con la destrucción
Planto un olmo que va a brotar de los estómagos de los jabalíes
Calculo la cantidad de gasolina necesaria para que todos los murciélagos mueran
A lo largo de la carretera coloco las macetas de geranios
En el motor del avión vierto la sustancia cerebral
Cuando se desparrama sobre el paisaje crecen los poemas en los diques llenos de lupinos
Se venden a las editoriales de los imperios
Creo en la paja que emerge de las marmitas de gigante
La ansiedad cuando hundimos las manos
La revisión La producción de todas esas bateas y noches de enfermedad pulmonar en el patio trasero de la guerra oculto por la niebla de Lützen
El libro poético «U’me e chokim beojtachichi ite / Las estrellas brilan» del poeta, danzante y artista yaqui Fabricio Cajeme reúne los escritos líricos, pensamiento y reflexiones de Fabricio Cajeme en diálogo con el territorio y el espíritu del pueblo Yaqui. Además con este libro, que tuvo una coedición simultánea en Japón y México, Fabricio acaba de inaugurar el sello Yo’o Ania, la primera editorial yoeme (yaqui). Sobre este libro Yaxkin Melchy escribe lo siguiente:
Fabricio Cajeme, poeta, danzante y artista ha escuchado de su tío, de su abuelo y los tatarabuelos la palabra del corazón para recordarnos del antiguo pacto que los seres humanos tenemos con el mundo del monte, con la naturaleza, con el Yo’o Ania. Este es el primer libro de largo aliento de Fabricio, una colección de líricas, como él las ha bautizado, cantos de la tierra y del cielo. El sol y las estrellas laten en su palabra que danza y sueña. En ella escucho un canto de reconexión con el corazón de la gente verdadera, llamada yoeme. Fabricio nos regala un canto que anuncia la vuelta del venado, la fuerza del sueño, la pasión por la verdad y la sabiduría de la gente del río Yaqui, la gente del río donde hay pitahayas. Con estas palabras quisiera describir el vuelo del espíritu de Fabricio:
Si es tranquilo,
el espíritu danza.
Si danza,
el espíritu sueña.
Si sueña,
tranquiliza su corazón.
Vuelve
a cantar estrellas.
Yaxkin Melchy Yupari
Contenido del libro:
«Decía mi abuelo» Introducción de Fabricio Cajeme en la que se cuenta la sabiduría de los abuelos yaquis. Recuento hecho por Fabricio Cajeme desde su experiencia personal que incluye además el «Juramento Yaqui».
«U’me e chokim beojtachichi ite» (Las estrellas brillan). Sección de líricas mexicanas, cantos poéticos de Fabricio Cajeme.
«Juya ániapo pajkowa» (Fiesta en el mundo). Sección de líricas de largo aliento.
«Pensamiento indígena y Lírica mexicana/yaqui.» Un posicionamiento filosófico escrito por Fabricio Cajeme.
Poema dedicatoria ファブリシオの『星の輝き』に寄せて (Para Las estrellas brillan de Fabricio) por el poeta japonés Shinnosuke Niiro
Poema dedicatoria «Si es tranquilo el espíritu danza… » por el poeta Yaxkin Melchy
Acompañan el libro algunas fotografías tomadas por Fabricio Cajeme en territorio yaqui.
Líricas y textos (selección)
Decía mi abuelo (fragmento).
Decía mi abuelo, que decía su abuelo que nosotros somos jiaki yoeme, el mundo nos conoce como la tribu yaqui o nos dicen yaquis. Yoeme quiere decir gente o persona. Según mi tío Rubén, al principio, antes de las migraciones de las tribus hacia todo el sur de América, todas las tribus que vivíamos en estas tierras éramos yoemem (personas) y hablábamos el mismo idioma o al menos podíamos entendernos. Pero cuando llegaron los yoris, gentes de otros continentes, no nos entendían y trataron de cambiar nuestros lenguajes para esclavizarnos, despojarnos y someternos. Entonces, confundieron a algunos pueblos y comenzó la segregación. Por eso, los yoris nos pusieron los nombres que quisieron o como los entendieron y nos siguen diciendo, por ejemplo, yaqui, seri, huichol y tarahumara. Pero en realidad nuestros verdaderos nombres son: jiaki yoeme, comca’ac, wixaritari y rarámuri. Mi abuelo decía que somos yoeme-gente porque tenemos un pacto con la naturaleza. Los yoris ya no tienen ese pacto con la naturaleza, lo perdieron hace mucho tiempo, por eso son yoris, su corazón ya no brilla como el sol, han dejado de ser gente. Los yoris ya no entienden, ni platican con la naturaleza, por eso el yoeme y el yori viven en mundos diferentes. Yori quiere decir gente blanca o mestizo, es decir, un extranjero, que no pertenece a la tribu y que no sigue la verdad que nos heredaron nuestros mayores. Sin embargo, un yaqui que ha traicionado a su pueblo y a su juramento, o sea a la tradición, costumbre o lutuuria, por satisfacer al yori o a sus propios deseos, automáticamente deja de ser yaqui y persona, pierde ese lenguaje con la naturaleza que tenía y pierde ese corazón. Un yaqui traidor automáticamente pierde ese poder, esa fuerza, el honor, los dones y la magia que este pacto representa. Un yaqui traidor a su lutuuria, tradición, juramento o verdad también deja de ser gente para nosotros y se convierte en un torocoyori (traidor) o tomipusim (ojos de dinero). Un yaqui traidor es un yaqui sin honor y por ello, es exiliado o dependiendo su falta, puede ser castigado hasta con la pena de muerte. Pero sobre todo, un yaqui traidor es castigado por el espíritu de nuestros ancestros y por las fuerzas de la naturaleza que protejen a los yaquis y a nuestro territorio. Esto debería de servir de ejemplo y de escarmiento para que quienes estén pensando en lastimar o traicionar a nuestra tribu, pueblo o lutuuria, desistan de sus acciones esclavistas, bélicas, fraudulentas y de despojo. Recordemos que en la tribu yaqui hemos defendido nuestro territorio desde nuestros orígenes en el mar. Así lo cuentan las historias de nuestra tradición oral que hablan nuestros yo’owam. Yoowe quiere decir gran persona y ser una gran persona dentro de la tribu yaqui es el mayor rango que se puede conseguir. Este rango se otorga a las personas mayores que con su sabiduría y experiencia, que incluye la sabiduría de los relatos orales, dan consejo e indican la forma en cómo se lleva el lutuuria o costumbre yaqui. Dicho conocimiento se trasmite oralmente desde tiempos inmemoriales, desde los primeros ancestros yaquis. Nosotros conocemos a los primeros yaquis como “Surem”. Ser un yoowe o gran persona es seguir el camino y la verdad de los primeros yaquis. Un yoowe es como el sol brillando y sirviendo en lo alto de nuestro mundo. El sol brilla y está ahí para todo y para todos, hace crecer y da vida a todo sin pedir nada a cambio, ni a nadie. Ser una gran persona es servir con sabiduría y bienestar a la tribu, a la comunidad y al pueblo. Éste es el ejemplo que nos dan el sol y el venado; el venado es como el espíritu del sol que se entrega para que nosotros como yaquis podamos vivir y tener nuestro universo; el sol es nuestro padre viejo, el gran venado es su espíritu. (…)
Foto: Fabricio Cajeme
Kaa bicha (No miras)
¿Puedes ver tú, cómo se mueve la hierba? ¿Puedes mirar, cómo se transforma la luz del sol? Ahí podrías encontrar tú, todas las respuestas. ¿Alguna vez has sentido calor? ¿Alguna vez has mirado las estrellas? Ahí podrías encontrar cómo nace la vida, puesto que, en el mundo del monte, se encuentra nuestro corazón.
Universo estelar emplumado, tejido cósmico, se desenredan tus misterios, puedo mirarlos uno a uno, mi espíritu va entendiendo. Poco a poco se va el enojo, instante a instante un color nace, una emoción se va y la existencia se va revelando.
Una efigie nace y luego renace, todo se transforma y entre mundos el ser va vislumbrando regocijo de amor propio, conciencia de lo que estamos hechos, asombro de lo que ya no conocemos. Ojalá alguna vez ya no tuvieras frío. Ojalá alguna vez ya no tuvieras enfermedad. ¡Entonces podrías tu mirar!
Foto: Fabricio Cajeme
Itom tenkum (Nuestros sueños)
Itom liosta tua kaabe yu’e, aapo itomak nas kuakte ju jiapsiwame tua ka nanacha itou naikiari, ¡si usyoli! Te itom naawam te kaa tattasuk, te amemak nannasuk.
Itepo ju taji nas kuakteme. Tiempota yumako juka Juya Aniata te jijibwatua. Ket jiba benasia sebe tiempopo into sewa tiempopo. Jume bachiam bwia’u kom yostine, into ama yootune, jain jume ba’a manteim itom roptako juni’i jiba te tuttutti bwere juyamtaka te yo’otune.
Lios chea Lios, into ju jiapsiwame bat weene, itepo jume bwere juyam ama yoyyotume itepo katte chubala betchibo inim junaktei ¡ju bwia ánia kia chubala juni kaa kiikte! ¿jaisian itepo te japtene? Yootu betchibo te tomtek. Taa’a ta bo’o te jaja betchibo inim te juunaktei. Te bwebwere juyam ooben.
Ito betchibo te nassuane jiba, kabeta betchibo. Itepo su juka tuuwata ama bitne, ju itom jiapsiwame. Jume itom yo’owam te boo’o jajane, junumette jibwisiane. Si te kaa tuttutti nau lutu’uriako, itom lutu’uriata te koobne. Kaa baeka juka itom taji jiba te nayyaka nas kuaktine bwe’ituk ju yo’o lutu’uria, junuu juna’a ju itom taji itot chaaka kateme betchibo te kaa ji’op baeka eene junume su itom asolam, kaa jiokot itom am bit betchibo itom taa’a unna tu’ik utteak, aapo itom aniane, aapoik te jibwisiak.
Nassuaka luuteteko, tua alleka te luutine ju juya ánia junuen itom juneiyane itom taa’a unna ito betchibo tu’i kia jupti itou katwamta bena, katte majaune itom yo’owam bo’ota te nuune elaposu ju samai tamapaleo ye nassua nunune junak jakgopo benasia yoo’o baeka eenete jiba, junuente a boo’o joone.
Ouseim jujuenam benasi te jiusakane, yoim notta baekai siimek bem weiya’u te am mojaktariane nassuabaeka te yeu tomtila, ¡te jiakim! Itom yo’owam bo’ota itom makkla, into bem jiapsi itom aniane.
Kia te bwe’u bwia tookoata benasi te amemak nassuane. Si ito nasuk waate nawi eetaiteteko, banseka inika nassuawamta sutojine. Bweta si em’e nassua peateko, aabo em rukte itomak lutuuriaka nassuane. Kanne kom eebae, kanne kom koba te baeka éa, nassuabaene.
Itom taa’a si unna yo’orisi maachi nassuateko a teawam into Juya Aniata team te chaeka luutine yoitaka juni’i itom tropa yoemia u’uttia jume gos naiki puepplom jume yoim nau kontala itom mampo te am jippue, juchi te ito tomtane waate te kóko subinne te teekau bicha te katne bweta wa jiakita lutu’uria kaa kopkoptawa jiba te itot chaaka kateme betchibo te ito temaine jume itom uusim, jume itom jamuchim, jume itom jaboim siime te wepulsi te nau weri, wepulek te nau jiapsek ¡te jiaki!
Yoim itou kimubaeeteko, jaikisi eme a koba namya bwei’ituk enchim te kaitapo luutane, itom yo’owam luturia make into ju itom juya ánia uttea make, jakgopo benasia itom. Jiak bwiarapo elaposu itom Jiak bwia jiba yu jiakim mampo jipuuna into ket jiba benasi wepulsi nau eaka te a jinne’une elaposu ju itom yo lutu’uria jiba ito nasuk omo uju’une bwe’ituk junu’u simem bepa chea utteata jippue ito nasuku.
Nuestros sueños (Itom tenkum)
Dios es libre, la vida es intensa. Aprendimos a no quemar nuestras raíces, aprendimos a hacer fuego con ellas, aprendimos a ser una llama. Somos fuego viviente que camina y alimenta a la naturaleza en abril. Somos el invierno y la primavera, somos semillas que crecerán, aunque la lluvia nos ahogue en una laguna, somos árboles.
Dios es libre, la vida es intensa. Somos árboles, no nacimos para luchar o vivir un segundo. ¡El mundo nunca se detiene! ¿por qué habríamos de detenernos nosotros? Nacimos para crecer siempre, nacimos para seguir el camino del sol. Somos árboles. Dios es libre, el ser humano es libre, la vida es intensa.
Necesitamos ir a la batalla si queremos ser libres. No habrá otros vencedores más que la vida misma. Nuestro mayor escudo serán nuestros ancestros. Bendita será nuestra lucha. Si no estamos juntos seremos derrotados. Si no mantenemos el fuego de la unidad encendido seremos vencidos.
Necesitamos ir a la batalla si queremos ser libres. Seremos el futuro de nuestra gente y de nuestro pueblo. Nuestro sol es grandioso. Serviremos al sol, pues ya se ha dicho que el sol es nuestra bandera. Es un honor morir por la libertad. La naturaleza será nuestro testigo. Nuestro sol es grandioso. Se acerca la gran guerra. Es la hora de tomar el lugar de nuestros abuelos. Que suenen los tambores de batalla como en la antigüedad y como en otras edades.
La esperanza será nuestra forma de avanzar. Rugiremos cómo leones y haremos retroceder al yori. Destruiremos sus estrategias. Nos prepararemos para la guerra. Los yaquis nacimos para la guerra. Lucharemos con la experiencia de nuestros veteranos. Y los espíritus bajaran de nuestra sierra, seremos como una gran tormenta. Será una gran batalla. Si alguien se preocupa por su vida, que deje el campo de batalla y la lucha. Pero si alguien quiere luchar, que venga al campo de batalla conmigo. No me rendiré y no me arrodillaré ante nadie. Nuestro sol es grandioso. Moriremos gritando su nombre y el de nuestro Juya Ania. Hasta el yori admirará nuestro valor y el de nuestra tropa yoemia. Los ocho pueblos rodearemos al yori, como el círculo de la existencia. Formaremos una media luna como defensa y seremos libres de nuevo. Volveremos a nacer. Algunos de nosotros iremos al cielo. Pero la causa de nosotros los yaquis jamás terminará. La causa de nosotros los yaquis jamás tendrá fin. Lucharemos por nuestro futuro. La victoria será de nuestros niños, mujeres y abuelos. Cumpliremos nuestro juramento, porque somos hermanos. Cumpliremos nuestro juramento, con el corazón en la mano. Y miraremos juntos el horizonte Los yoris que se levanten contra nosotros perderán su cabeza. La perderán por la magia de nuestros abuelos y por la magia de la naturaleza. La victoria será ahora nuestra, así como antes lo fue de nuestra gran nación yaqui. Qué nuestra gran nación yaqui sea eterna. Qué nuestro valor sea eterno. Qué nuestro coraje sea eterno. Qué nuestro lutuuria sea eterno. Es la era de la justicia, así le llamarán, pues será nuestra nueva era.
Foto: Fabricio Cajeme
Pensamiento indígena y Lírica mexicana/yaqui (fragmento)
En la actualidad, los yaquis o bservamos un par de líneas de pensamiento desde las cuales se nos dirige, obliga y controla para tener un criterio globalizado y estar de acuerdo con la comodidad contemporánea que nos quita la libertad de reflexionar y analizar. La primera es la filosofía clásica que tiene su origen en la filosofía griega y es la base de las construcciones sociales que determinan nuestra realidad actual. La segunda es una forma de pensamiento lineal donde la filosofía y conceptos originales del pensamiento griego y occidental se mezclan con las diferentes culturas y religiones para abrir camino al sistema de leyes corporativas globales que establecen y determinan nuestro comportamiento como una sociedad universal que excluye el derecho a otras variantes de pensamiento o corrientes filosóficas. El Pensamiento indígena parte desde el comienzo de los tiempos y la humanidad. En este sentido, y con la premisa de que todos somos indígenas, nativos oriundos de este mundo y su naturaleza, pretende mostrar que antes de la llegada de la filosofía de los griegos y del establecimiento de las bases sociales que nos dan conducta y esclavizan hoy en día, ya existía la filosofía de los pueblos basada en la propia naturaleza intangible de la humanidad. El pensamiento indígena establece que la filosofía proviene de la naturaleza y no la naturaleza de la filosofía. (…)
El poemario «Uranio / Uranium / ウラニウム» de Juan Guillermo Sánchez Martínez es una mirada poética y sensible con el sentir de los pueblos nativo norteamericanos en torno a las minas de uranio y la energía nuclear. Sobre este poema de largo aliento que aquí se presenta en su versión trilingüe (español, inglés y japonés) Juan Guillermo Sánchez Martínez nos dice:
“Este poema fue escrito para David Begay, Nancy Maryboy, la nación navajo (diné), y para todos los territorios y comunidades que han sufrido el coletazo de la radioactividad. Nancy y David son abuelos astrónomos diné, quienes llevan por décadas creando puentes entre la ciencia indígena y la ciencia eurocéntrica. “Uranio” recrea una conversación que tuve con ellos el 15 de marzo de 2018 en Santa Marta, Colombia. El día anterior, los tres habíamos conocido al Mamo Ramón Gil Barros, guía espiritual de las naciones Wiwa, Ikü, Kogui y Kankuamo, guardianas y pilares de la Sierra Nevada de Santa Marta”.
El libro se acompaña de los grabados de la artista Toby Kobayashi, una entrevista al monje zen japonés Tanaka Tokuun sobre el desastre nuclear de Fukushima, Japón y un mensaje del poeta Shinnosuke Niiro. Sobre un libro que toca un tema tan delicado como importante (sobre todo ahora que se vuelve a apostar por la energía nuclear en el mundo) escribí lo siguiente:
«Uranio…
Difícil es imaginar un elemento que la gran mayoría nunca ha visto o tocado. Sin embargo, dicho elemento mineral de la Madre Naturaleza se encuentra conectado a la energía que consume nuestra civilización, a sus comodidades y a algunas de las historias más terribles y dolorosas del siglo XX y XXI. La poesía de Juan Sánchez hace el Uranio visible no como un objeto de estudio científico, sino mostrándonos cómo es su relación con el ser humano. El poema “Uranio” de este libro es un entretejido de historias, sentires y hechos sobre la minería extractiva en los sagrados territorios de las comunidades nativo americanas del suroeste de los Estados Unidos. En este libro también hemos querido hacer visible una conexión transpacífica, pues la industria extractiva del uranio está ligada al desarrollo de la energía nuclear y las armas nucleares (que utilizan el uranio como una de sus materias primas). La tragedia que causa la radiación sobre el ser humano y el territorio en las minas abandonadas de la reserva Navajo, en el suroeste de los Estados Unidos, tiene su reflejo en la tragedia que causa la radiación sobre el ser humano y el territorio en los pueblos costeros de Fukushima, Japón. Por ello, este libro busca acompañar la voz de los abuelos David Begay y Nancy Maryboy de la nación navajo (diné), la cual aparece a lo largo del poema. A estas voces he sumado la voz del arte de Toby Kobayashi, quien ha realizado grabados y obras artísticas que denuncian la proliferación de la energía nuclear en Japón y nos recuerdan la tragedia que todavía se vive en las aldeas de Fukushima. Los grabados en madera que ilustran el poema forman parte de una serie sobre las furekon-bagu, enormes bolsas plásticas para almacenar la tierra contaminada por la radioactividad. Estas bolsas se encuentran apiladas en grandes vertederos en Fukushima.
Los grabados son acercamientos a las texturas de estas gigantescas bolsas plásticas. También sumamos la voz del poeta Shinnosuke Niiro y del monje Tokuun Tanaka, quien tiene bajo su cargo el templo zen Doukeiji 同慶 寺 en el pueblo de Minami Soma (Fukushima). Tokuun nos expone la difícil situación de este pueblo afectado por la radioactividad y sus palabras nos muestran una sensibilidad compartida con la de los pueblos indígenas y los artistas. Agradezco a todos ellos, así como a las traductoras y revisores de esta edición trilingüe español/inglés y japonés que busca ser una semilla de conciencia que hable al corazón».
Yaxkin Melchy Yupari
Contenido del libro:
Poema «Uranio» de Juan Guillermo Sanchez M. (Colombia).
Prefacio por Yaxkin Melchy Yupari (Mexico/Perú).
Grabados en madera por Toby Kobayashi (Japón) .
Traducción al inglés por Lorrie Lowenfield (USA/Irlanda), y al japonés por Isana Kobayashi y Shinnosuke Niiro 新納新之助(Japón).
Entrevista con Tokuun Tanaka (Japón, Fukushima).
Epílogo de Shinnosuke Niiro (Japón)
Las voces de los abuelos David Begay y Nancy Maryboy del pueblo dine (nación navajo), semilla de esta voz de conciencia sobre la radioactividad, la minería y la energía nuclear.
POEMAS (fragmento)
VII
toca los quarks visibles invisibles fluyendo entre las ondas
¿qué lengua es esta? ¿en qué escritura estamos?
toca el andar de los mineros pacientes impacientes hurgando el misterio en las estrellas
¿es este el vacío o la inmanencia?
toca el agua inmóvil y violenta adentro y afuera de los cuerpos
¿en qué momento, por qué razón empezamos a comprarla?
toca la red el orden implicado la física cuántica hablando del espíritu
toca el ser la cuadratura del círculo el caos que anuncia el punto de bifurcación
¿qué lengua es esta? ¿en qué escritura estamos?
VIII
sanar o estar-sanando, esa es la diferencia tal vez va más allá de la capacidad humana nos arrepentimos pedimos disculpas con facilidad a quién?
pero los hijos del holocausto y del genocidio están-sanando o enfermando
somos la ola crecida por la luna cantando en el vacío de la caracola
cometimos un grave error ¿y ahora cómo vamos a enmendarlo? tal vez la NASA tiene razón al buscar otros mundos para la vida to heal and to cure are two different things healing comes from wholeness esta perspectiva estuvo en los inicios del paradigma de Occidente estar sano es estar completo
somos el fuego creciendo en la semilla mecido por el agua de otros tiempos
la respuesta es sencilla, hermanito hay que devolverle a la madre lo que le quitaron Ahí está la tareita… así me dijo sonriendo mamá Pastora en el pasillo de un congreso en Bakatá
somos el mar creciendo entre las rocas mecido por el vientre y las orillas
IX
siente la arena grisácea radioactiva sosteniendo suburbios y ciudades
¿qué país es este? ¿en qué guerra estamos?
siente la fatiga el llanto los adioses la migración forzada de Kituwah hasta Oklahoma
¿existe algún modo, Mamo Ramón, para limpiar la sangre, la semilla?
es 6 de agosto de 1945 y los pájaros cantan todavía en Hiroshima
¿es este el primer amanecer o el último?
siente el silencio suspendido y frío fundirse inestable con las hijas del radón
siente el uranio pesado y congolés extrañar su hogar en la provincia de Katanga
¿qué país es este? ¿en qué guerra estamos?
Grabado en madera de Toby Kobayashi
VII
touch the quarks visible invisible flowing within waves
what language is this? in what script are we?
touch the trade of the miners impatient patient stirring the mystery in the stars
is this emptiness or immanence?
touch water motionless and violent inside and outside bodies
in what moment, for what reason did we begin to buy water?
touch the net the implicate order quantum physics speaking on spirit
touch the being the roundness of the square chaos announcing the bifurcation point
what language is this? in what script are we?
VIII
healed or healing, that’s the difference maybe this goes beyond human capacity we repent ask forgiveness with ease who do you ask?
but the children of holocausts and genocides are either healing or getting sick
we are the wave swelled by the moon singing in the emptiness of shells
we made a serious mistake and now how are we going to amend it? maybe NASA is right in searching for other worlds to live in to heal and to cure are two different things healing comes from wholeness this understanding was present at the beginning of the Western paradigm to be healthy is to be complete
we are fire growing within seeds rocked by the water of other times
the answer is simple, little brother you must return to the mother what you took from her That’s all the little big task… Mama Pastora said to me while smiling in the hall of a conference in Bakatá
we are sea growing between rocks rocked by the womb and the shores
IX
feel the sand grayish radioactive sustaining foundations and suburbs
what country is this? what war are we in?
feel the fatigue sobbing farewells forced migration from Kituwah to Oklahoma
is there any way, Mamo Ramón, to cleanse the blood, the seed?
it is August 6, 1945 and birds are still singing in Hiroshima
is this the first dawn or the last?
feel the silence suspended and cold melting unstable within radon daughters
feel the uranium heavy Congolese missing his home in the Katanga province
El Tanti Rao es una planta conocida por los médicos tradicionales Shipibo-Konibo de la Amazonía peruana. En la lengua shipiba, Rao significa medicina; y tanti, de la tranquilidad. La medicina de la tranquilidad nos ayuda a recobrar un pensamiento sereno, que perdemos cuando una masa negra de angustia, ansiedad y ambición, como una brea, bloquea el fuego del corazón, impidiendo que se una con el aliento que nos resguarda y nos crea. Pero no basta con tomar esta planta; para hallar esa calma, es necesario saber escuchar lo que el Tanti Rao nos enseña. Hay que querer cortar aquel lazo, deshacerse de esa presión, liberarse de ese peso muerto. Hay que poder reposar, pequeño y atento, sentado en la palma de una mano. Si esa bola nos daba un peso y una autoridad, nos abrimos ahora al silencio agreste del monte, y al pensamiento verde que sopla entre las hojas. Oímos también, en el susurro de su perfume, que cuando todo lo que hicimos se borra o se derrumba, hay que empezar de nuevo. Este libro fue escrito a los pies del Tanti Rao y nace de los cantos venidos de la medicina de la tranquilidad; de la amistad verdadera y el amor que en lo que permanece nos hermana, que vive en cada brote verde y en la acogida de quienes nos quieren sinceramente; de las enseñanzas que he recibido andando alegre con quienes guardan la sabiduría de los antiguos médicos y los grandes pensamientos que enseñaron para vivir armoniosa, sana y bellamente; del volver a reír la risa simple de los humildes; de largos años de viajes y ayunos hacia la raíz de la vida, tras haber cruzado el río del agua más clara, dejando atrás con mucho sufrimiento y errores todas las ruinas; de la iluminación que es un volver a ver con el corazón; de los días calmos en los bosques medicinales; de la hamaca y el sudor de la tarde; de las palabras en la comunidad y del silencio; de las conversaciones y las risas de las niñas y los niños que van buscando frutos dulces en banda; de las palabras sabias de mis amigos Chonon Bensho e Inin Niwe; de la esperanza de que la palabra no pierda esa fuerza convocante, su poder sanador, su simiente activa para crear conciencia y curar la ceguera del mundo; del persistente rezo para que la necedad, la mentira y la ambición no sigan confundiendo a la gente, no envenenen nuestros corazones y no nos lleven a más resentimiento, destrucción, sufrimiento y muerte.
POEMAS
4.
El amor no hiere, no lastima, si daña no es amor sino puramente deseo que es el límite del amor llano.
5.
Desde una cuba vertiendo agua en mi cabeza fresca y cristalina recupero el aliento que viaja por el agua resurjo en esa vitalidad mineral de chispas.
13.
La nube blanca entre el cielo y la tierra amamanta la humedad de la tierra las polillas vuelan en helicoides el viento suave y sin palabra gobierna.
22.
Como cuidar la tierra con respeto Como volverse a ella para sembrar, cultivar la maestría y el esmero para no irse como se llegó, igual para no quedarse con lo que se trajo para que la piel curtida con lo que le sobra reciba la tierra capaz de acoger otras formas para aprender a agradecer al monte en cada surco de una frente como simple, amplia para saber labrar cuando en el vacío lo que una vez se sembró, recoja.
48.
Vivimos con dolores que no vemos escasamente los percibimos, aunque nos duelen como agujas del tiempo
la fuerza del ser da vértigo, da mareo como sentir que nuestro cuerpo es una hoja en la cima de la gran quebrada.
La vanidad es como un árbol sin fruto ni medicina, caídas sus hojas, se confunden en la maleza mojada su madera, no sirve ya para leña.
No podemos apegarnos a nada. Nuestra condición es esa.
52.
El abuelo es árbol antiguo me regaló un caballo de crines largas del color de la canela con él cruzamos los desiertos de arena.
62.
Lo que no halla descanso es confuso, enmarañado y puede perderse en la densidad de la selva.
Busco extender mi pensamiento hasta la copa de un árbol donde abunda el aire y la visión abierta.
Cuando la raíz recobra el poder de su savia resurge del brillo nutricio de sus invisibles manos una velocidad que me arrastra hacia la intemperie frondosa.
Ascender de la raíz, por el tronco, y mantenerse en la cima suspendida, con la mente límpida.
66.
Soy la copa de un árbol bien alto desde aquí se ve el cielo la visión del pájaro gobierna esta cima, y las semillas del espíritu son su fruto en mi pensamiento, las raíces livianas flotan bajo la tierra, naranjas y verdes. En este árbol mora un puma que cruje de repente.
La fuerza del puma es invisible como su rugido en el viento.
Vuelvo a la raíz habiendo dejado todo lo ilusorio todo lo que me arraiga a un pasado aparente, lo que me cuenta como formando parte de una historia que no me pertenece.
Pero no hay historia sin generación, una raíz brillante que respira el barro, vadea con la lluvia esta mañana, y la tarde asiste a un cortejo de dos mariposas que se van bailando.
La noche oscura parpadea el temor a lo oculto en la exaltación del vacío un rugido en el atardecer de la jungla es fuente de la misma quietud con la que caen las hojas, sin ruido.
74.
Cuando entres en el bosque crujiendo descubrirás que el bosque está vivo cuando el bosque vivo te hable descubrirás que tus afanes no sirven, el bosque te dará nuevas ropas siglos de corteza arrobadas de arrugas de carnosas resinas bajo la piel del tronco de savia enraizada, un manto verde te prestará sus ropas aliento nuevo, una mirada pulida.
Estos poemas me fueron surgiendo, sin artificio, poco a poco, durante mis estancias en los bosques húmedos de la selva peruana. Se deben al influjo y contemplación de estas rústicas geografías, y a la amistad de quienes las habitan. Aún resuenan en mí los silencios musicales de San Miguel del Río Mayo y de la quebrada frente a la casa de Don Cristóbal Salas; también, las cascadas de Shanao y el canto de una agreste ave en las alturas de Sisa. Algunos versos los escribí en mi retiro en la quebrada termal de Mayantuyacu, afluente del Pachitea, en el oriente de Huánuco, entre sabios árboles y la hospitalidad del maestro Juan Flores. Y otros tantos en el territorio comunal de Santa Clara de Yarinacocha, comunidad indígena de la que soy comunero empadronado; mis pulmones se han dilatado con las madrugadas de su lago, el trino de sus aves pescadoras, la ciencia aromática de sus plantas de bajial y las risas sencillas de mis familiares, nokon kaybo. Algunos pocos llegaron a mí en bosques de Canadá y del noreste de los Estados Unidos, sobretodo en la región montañosa de Les Laurentides, en Quebec. Estas diversas latitudes y temperaturas impregnaron mi espíritu, calmaron mi mente y renovaron mi retina. Desde niño he amado el alejarme del vértigo urbano. Y también la quietud que da origen al verbo sabio. He saciado la sed que desde mi primera juventud me inflamaba. En aislamiento purgativo, con austeros alimentos, me liberé del entendimiento estrecho; ahora sé conversar con vegetales y garzas, con aguas y rocas, con la íntima anatomía de mis células y el fulgor de las estrellas. Antiguos iluminados visitan mis sueños afortunados. Las medicinas indígenas del Norte y las de mi vasta y múltiple patria, han abierto mis sentidos internos; y el viejo libro del Tao y algunos poetas Chan y Zen han acompañado mis peregrinaciones, diciéndome: el dedo que apunta a la luna no es la luna. La luz se despierta en los respiros y encauza el andar. Conocerse a uno mismo es conocer a Dios vivo en cada pálpito. Es conocer quienes fuimos antes del nacimiento y quienes seremos tras la muerte. Comprendo ahora que cada ser vivo tiene inteligencia, sensibilidad y habla a quienes, por don del Gran Espíritu, recobran el asombro casto y la conciencia original. Todo comparte una misma procedencia; y a ese común origen elevo mis plegarias. Todo viene de Dios; y hacia ese manantial aéreo vuelven las almas puras.
Pedro Favaron
POEMAS SELECTOS
40.
Ya no busca mañana o ayer ni adentro ni afuera.
Ya no busca.
No persigue la rectitud suprema ni rechaza el engaño.
No se envanece su pensamiento tratando de develar los misterios
del protón y las estrellas.
En su simpleza vive sin esfuerzo sin ansia o anhelo.
Ha retornado a la rústica pureza del silencio.
48.
El océano gran vientre del mundo
reposa por debajo de las cumbres.
En el océano que reposa por debajo de las cumbres
confluyen los ríos.
Los ríos se acomodan amorosos en la humildad del cuenco aldeano
y se disuelven cuando alcanzan la inmensidad del mar.
Sin ufanarse ni luchar se da el retorno.
Sin intenciones de ganancia se amplían los latidos.
Si gozas lo imposible de los latidos
conocerás los confines
de Aquello tan pequeño que carece de interior
y de Aquello tan grande que desconoce el afuera.
Todo es uno en el tiempo suspendido
del comienzo sin comienzo
que no cesa de comenzar.
59.
En todo cuerpo una chispa diáfana habla y canta
en un lenguaje sin palabras,
que nos mantiene unidos a la luz.
¿Cuándo nació ese idioma inadvertido y siempre abierto
que nada designa y todo lo preserva inacabado y sin encierro?
¿Y cuándo el maestro que predicó a cada célula su innata pertenencia a las cumbres deslumbradas?
La ciencia ilimitada de los ángeles del buen sueño
es el vuelo indescifrable del alma al liberarse.
63.
Liberado el cuerpo de los sueños
se navega por mundos invisibles
reencontrando una playa de beatitud impronunciable
en la que se puede
estirar y palpar los órganos de la videncia
en posiciones sagradas de concentración profunda
abrazado por la existencia como granos de arena
y reír la risa indesignada
entre ancestros luminosos
vuelto a ser imagen y semejanza
hombre originario.
71.
A Alberto Benavides
En un refugio en la montaña paso mis días y mis noches
escuchando el canto líquido de la agreste ave
y el lenguaje hondo y callado de las plantas.
Sentado solo bajo un árbol junto al arroyo
el deseo vano se disuelve con las aguas
que sin prisa ni detenerse, van al gran río.
Cuan diferente sería el mundo si mis hermanos
escucharan el dulce rumor de la quebrada
manantial de amor en la raíz del corazón.
Pedro Favaron. Manantial transparente. 2a ed. México: Cactus del viento, 2019.
Clínica Nishi Nete en Santa Clara de Yarinacocha, 2018