Cactus del viento expresa su profunda gratitud al equipo del suplemento Ojarasca del periódico La Jornada por dar espacio a este diálogo propuesto de la ecología y la creación poética diversa y sabia de México.
Compartimos la reseña escrita por Pedro Favaron y Yaxkin Melchy sobre Versos del sur. Muestra de ecopoesía chilena publicada por la revista Tesis de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del Perú. Cactus del viento agradece el espacio de la revista para esta reseña, esperando que ésta contribuya a la difusión de los libros de Cactus del viento y el proyecto Ecopoéticas de la Madre Tierra dentro del mundo académico.
La revista Luvina de la Universidad de Guadalajara (num. 102 dedicado a la Naturaleza) publicó este artículo sobre el proyecto Ecopoéticas de la Madre Tierra. Cactus del viento expresa su agradecimiento a Víctor Ortiz Partida editor de Luvina. Recomendamos revisar todo el número de la revista dedicado al mundo natural, pues lo literario es un tema a reflexionar si queremos pensar en cómo mejorar nuestra relación con la tierra.
UN PROYECTO DE LA PALABRA CON LA TIERRA
«La diversidad de la poesía tiene valiosas claves para orientar nuestros corazones en estos tiempos, pues una gran riqueza sobrevive en los mundos del corazón y su palabra. Estas voces poéticas que no han sucumbido a la enajenación se pueden rastrear en las artes y las tradiciones, y desde allí nos llaman a poner los pies en la tierra y el oído en las raíces de todo lo vivo. En esta época en que las identidades modernas buscan una respuesta ecológica, queremos poner en contacto las poéticas y las artes como fuentes del «diálogo con la tierra y con la vida». Encontrar un camino desde la poesía implica, para esta modernidad posible, una nueva escucha, apertura y, por supuesto, transformación….
…La poesía no es ajena a la tierra, pues, pese a ciertos valores de la modernidad que nos distancian de su escucha, la tierra no deja de hablarnos y de sostener nuestra vida; gozamos del alimento de la tierra, la salud que de ella viene y del conocimiento que emana de nuestro diálogo con todos los seres. A eso no se le llama ecología en un sentido estricto y científico; sin embargo, hay una parte de la ecología que quiere tocarse con la poesía y su habla. Así nació la palabra ecopoética, que conjunta el prefijo eco, proveniente del griego oikos («casa»), y poética, que señala el estudio de la poesía y las formas poéticas. Esta ecopoética nació originalmente de un término en inglés: ecopoetics, para llamar a una sistematización reflexiva que reúne los caminos de la crítica poética, la comprensión ecológica y la búsqueda de alternativas frente a los dilemas éticos y las crisis ambientales. No obstante, se ha convertido en algo más que aquel término regional, para convertirse en una manera de intercambiar solidariamente poemas, críticas y reflexiones. Desde el sur, el intercambio y la diversidad son nuestra visión de la ecopoética: por eso decimos las ecopoéticas de la Madre Tierra.»
Genaro Ruiz de Chávez O., «La deslumbrante sencillez: Manantial Transparente» en Liebre de fuego (en línea), 11 de abril, 2017.
Por Genaro Ruiz de Chávez O.
Hay una extraña familiaridad en los poemas de Manantial transparente, obra del poeta y sanador peruano Pedro Favaron. Este libro está habitado por palabras sencillas en las que el lector puede advertir una intensidad inusual, pues a través de su transparencia se aprecian experiencias vibrantes, poemas o himnos naturales que alaban a todas las manifestaciones de la existencia. Es fácil ser suspicaz frente a esta transparencia; se vuelve necesario buscar cosas que no están ahí, sentidos figurados, estructuras, ritmos, figuras retóricas… complejidad.
En Manantial transparente (ed. 20.20, 2016) encontramos dos tendencias entrelazadas. Una de ellas es de índole taoísta y presenta una escritura afín al precepto del wu wei, o “hacer sin hacer”. Favaron procura sugerir, por medio de negaciones, delineando el espacio entre palabras y silencio, lo pronunciable apuntalado por lo inefable, lo que bien nos remite a la máxima: “el Tao del que se puede hablar, no es el Tao”.
De este vacío emana el recurso más utilizado en el trabajo realizado por Favaron en Manantial transparente. Para ejemplificarlo, no estaría de más citar este poema que parafrasea a uno de los pasajes más memorables del Tao Te King:
“Tenemos un cuenco decorado con fina pedrería. Hecho por los más diestros artesanos. A los cortesanos deslumbra, ansiosos de poseerlo. Pero el cuenco no se realiza gracias a los bellos diseños de su exterior, ni por ese brillo que ha de oxidarse. Es merced a su vacío que todo recipiente es capaz de contener agua y cumplir su función”.
Por otro lado, los poemas que componen el libro señalan hacia un misterioso ritual: la liturgia del gran libro de la naturaleza, libro alegórico en el que están escritas todas las cosas del mundo y del cielo, en cuya lectura existe la posibilidad de sanar o recomponer a quien lo sabe leer.
En estos días, me parece sorprendente encontrar una poesía cuya mayor potencia radique en la sencillez. Hombre de ciudad, el pesimismo y la estridencia me resultan afines, y de ahí la extrañeza que encuentro en los poemas de Manantial transparente, textos que me parecen deslumbrantes, imbuidos de una pureza desconocida, y en los que noto una invitación para retornar a una, a alguna, condición original.
No obstante, en este caso la sencillez no debe ser entendida como abandono. La poética que anima Manantial transparente ha nacido de un ejercicio de contención y precisión realizado por Favaron; ejercicio que asemeja aquel de los místicos tradicionales y su recorrido por las vías purgativa, iluminativa y unitiva, respectivamente. En el texto introductorio a Manantial transparente, Favaron subraya el nacimiento de estos poemas como un suceso natural:
“Estos poemas me fueron surgiendo, sin artificio, poco a poco, durante mis estancias en los bosques húmedos de la selva peruana. Se deben al influjo y contemplación de estas rústicas geografías, y a la amistad de quienes las habitan”.
Auspiciada por la figura tutelar de Kokopelli, la editorial 20.20 nos acerca este texto por demás interesante, al cual, creo que el lector debería entregarse de manera franca, suspendiendo toda incredulidad por el tiempo que dure su lectura; entregarse a ese “instante absuelto y puro” emanado del manantial aéreo a donde regresan todas las almas puras.
Pedro Favaron Manantial Transparente Ed. 20.20 México, 2016. 196 páginas.
Rafael Mondragón, «Poemas de Manantial Transparente» en Interpretatio. Revista de Hermeneútica., Vol 2, Num. 2, 17 de marzo, 2017.
Pedro Favaron, comunero de Santa Clara de Yarinacocha, en la Amazonía peruana, ha sido habitado por un Secreto. Ha aprendido a no ser visto para sostener su conversación con Él. Así, en convivencia callada con las plantas y los ríos, ha sido instruido en una dulce doctrina de artesanía para moldear una palabra que cura y alivia. Y ha construido un vocabulario desnudo donde la poesía no da pena y se entrega sin artificio.