La revista Luvina de la Universidad de Guadalajara (num. 102 dedicado a la Naturaleza) publicó este artículo sobre el proyecto Ecopoéticas de la Madre Tierra. Cactus del viento expresa su agradecimiento a Víctor Ortiz Partida editor de Luvina. Recomendamos revisar todo el número de la revista dedicado al mundo natural, pues lo literario es un tema a reflexionar si queremos pensar en cómo mejorar nuestra relación con la tierra.
UN PROYECTO DE LA PALABRA CON LA TIERRA
«La diversidad de la poesía tiene valiosas claves para orientar nuestros corazones en estos tiempos, pues una gran riqueza sobrevive en los mundos del corazón y su palabra. Estas voces poéticas que no han sucumbido a la enajenación se pueden rastrear en las artes y las tradiciones, y desde allí nos llaman a poner los pies en la tierra y el oído en las raíces de todo lo vivo. En esta época en que las identidades modernas buscan una respuesta ecológica, queremos poner en contacto las poéticas y las artes como fuentes del «diálogo con la tierra y con la vida». Encontrar un camino desde la poesía implica, para esta modernidad posible, una nueva escucha, apertura y, por supuesto, transformación….
…La poesía no es ajena a la tierra, pues, pese a ciertos valores de la modernidad que nos distancian de su escucha, la tierra no deja de hablarnos y de sostener nuestra vida; gozamos del alimento de la tierra, la salud que de ella viene y del conocimiento que emana de nuestro diálogo con todos los seres. A eso no se le llama ecología en un sentido estricto y científico; sin embargo, hay una parte de la ecología que quiere tocarse con la poesía y su habla. Así nació la palabra ecopoética, que conjunta el prefijo eco, proveniente del griego oikos («casa»), y poética, que señala el estudio de la poesía y las formas poéticas. Esta ecopoética nació originalmente de un término en inglés: ecopoetics, para llamar a una sistematización reflexiva que reúne los caminos de la crítica poética, la comprensión ecológica y la búsqueda de alternativas frente a los dilemas éticos y las crisis ambientales. No obstante, se ha convertido en algo más que aquel término regional, para convertirse en una manera de intercambiar solidariamente poemas, críticas y reflexiones. Desde el sur, el intercambio y la diversidad son nuestra visión de la ecopoética: por eso decimos las ecopoéticas de la Madre Tierra.»
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